Las mujeres son un pilar fundamental en Tax Individual, por eso, en marzo resaltamos la labor de Eliana Higuita Gaviria, una propietaria conductora con Cultura Taxi. Desde hace 5 años emprendió el camino de ser taxista, profesión que le robó el corazón y desempeña con el mayor de los gustos cada día de su vida.

Eliana es un referente en el sector de taxistas, se ha ganado el corazón de sus compañeros y es una mujer empoderada de su rol como conductora, todos los días recibe a sus pasajeros con una sonrisa y excelente disposición de llevarlos a su lugar de destino.

En Tax Individual queremos que la conozcas, esta es su historia.

Conoce a Eliana en video aquí

¿Cómo llegó a ser taxista?

“Es una labor que escogí con despacio porque siempre quise manejar taxi, pero me daba susto porque había muchos hombres, además se estigma que es una labor masculina, sin embargo, veía algunas mujeres y esto me llevó a cuestionarme que si ellas podían por qué yo no. Tomé la decisión de irme a vivir a Envigado y desde ese momento comencé a labrar mi camino como taxista, me fui para el acopio de Comfama en mi carro particular y abordé a cinco taxistas diciéndoles que si necesitaban un conductor, me llamarán. A los días me llamó Gladis González, una propietaria que me dio la oportunidad. Pasado un año, el vehículo cambió de propietario, pero seguí trabajando con él, luego estuve manejando otro carro y, actualmente, soy propietaria conductora”.

¿Qué es lo que más resalta de su profesión?

“Es una labor con la que puedo suplirle la necesidad a una persona en cualquier momento, sea porque se transporta por una enfermedad, por recreación o porque va para el trabajo. Me encanta estar ahí para cuando lo necesitan, es una satisfacción muy grande”.

¿Fue fácil encajar entre sus compañeros?

“Pertenezco a un grupo de taxistas de 16 personas, donde soy la única mujer y me siento totalmente abrigada por ellos. Siempre están ahí cuando los necesito, están dispuestos a ayudarme por muy pequeña que sea la situación, con ellos me ha ido muy bien. En la calle cuando me ven, me saludan y me dicen: ¡Hola compañera! ¡Hola verraca! ¡Hola ingeniera!, esas palabras me alientan, me suben la autoestima y me dan valentía para seguir el camino”.

¿Qué piensa su familia de su profesión?

“Al principio cuando le manifesté a mi esposo mi deseo de ser taxista, me dijo que no estaba de acuerdo, pero nunca me sugirió que desistiera. Su inconformidad era porque decía que era un sector pesado e iba a estar expuesta a muchas situaciones en la calle, pero poco a poco lo fue aceptando y hoy también es taxista”.

¿Cuál es la experiencia más bonita que ha tenido siendo taxista?

“Socorrí a una señora que iba para urgencias porque estaba muy delicada de salud, me pasé muchos semáforos, pares y calles, pero mi prioridad era salvarla a ella. Llegué al Hospital Manuel Uribe Ángel, el agente de tránsito llegó a reclamarme por lo sucedido, pero al ver el estado de salud de la señora, comprendió. El hijo de la pasajera llegó a los minutos y con un sentimiento de gratitud, me felicitó por el excelente servicio que le había brindado a su madre”.

¿Cuál ha sido la experiencia más incómoda que le ha tocado vivir como taxista?

“Tengo dos, cuando estaba novata como taxista, una señora me hizo sentir muy mal porque no conocía a detalle las direcciones, me gritó horrible y fue muy ofensiva. Para enmendar la situación le dije que si la enviaba con un compañero que tuviera más conocimiento de la zona y su reacción fue peor. En ese momento, me confundí porque no supe si hice bien o mal y rompí en llanto. Llamé a un compañero, me dijo que bajara del carro, respirara y siguiera. La otra fue cuando se montaron dos hombres y me propusieron hacer un trio, gracias a Dios supe manejar la situación, los ignoré y cumplí con llevarlos al destino”.

¿Cómo es la reacción de las mujeres cuándo toman un servicio suyo?

“Se les nota la felicidad, se sorprenden y dicen que es una maravilla encontrarse con una conductora, que les enviaron un angelito. Siempre compaginamos muy bien, me dicen que se sienten acompañadas. Para ellas es lo mejor, porque confían en uno”.

¿Y los hombres qué reacción tienen cuando la ven en el taxi?

“Son más felices que las mujeres. Me piropean pero de manera bonita, son formales, me impresiona mucho porque la verdad son caballerosos. Me reciben muy bien, me felicitan por la presentación personal y por la limpieza dentro del carro, con eso me siento elogiada”.

¿Qué le diría a una mujer que apenas está empezando en este mundo de ser taxista?

“Le diría que para delante, que es lo mejor, es un empleo muy agradable. Desde que me levanto hasta que me acuesto soy feliz de hacer esto, para mí es lo máximo. Me da mucha satisfacción estar en mi carro y poder de una u otra manera ayudar a muchas personas”.

¿Qué mensaje le gustaría darles a sus compañeras?

“Me gustaría que existiera un grupo de apoyo donde pudiésemos compartir experiencias y darnos la oportunidad de conocernos, con esto, de pronto se acabaría esa indiferencia entre nosotras. De cinco años que llevo como taxista, nunca he visto dos conductoras sentadas apoyándose, aprovecho e invito a que nos ayudemos entre nosotras”.

Lee los demás artículos del Confrecuencia aquí